personas durante la campaña.
Una campaña nacional. Un sistema preparado para responder.
Durante 76 días, más de 600.000 personas participaron en Tapita Naranja e ingresaron más de un millón de códigos. Rt construyó y operó la plataforma transaccional que sostuvo esa experiencia en público y a escala.
ingresados en 76 días.
282 realizados en ambientes de ensayo.
reversiones de código en cinco meses.
Ocho días para adjudicar. Cinco meses para demostrar que el método importaba más que la velocidad.
La campaña ya tenía fechas públicas, material en producción y premios contratados. El desafío no era simplemente publicar una landing: había que diseñar una operación capaz de validar cada participación, resolver premios reales e integrarse con múltiples servicios sin perder trazabilidad.
La arquitectura del motor de premiación quedó documentada antes de la primera línea de código: ventanas de tiempo, integridad de archivos, inventario y reglas de operación. La rapidez fue consecuencia de tener un método, no de improvisar.
Esto no era una landing.
Cada código era una transacción real. Había que validarlo, resolverlo contra un inventario finito, registrar el resultado y mantener una experiencia simple para una persona que solo quería saber si había ganado.
Seis fases. La mayor intensidad ocurrió antes de que el público viera el resultado.
El sprint de lanzamiento fue el tramo más intenso, pero el registro muestra algo más interesante: el endurecimiento técnico llegó antes. Cuando la campaña empezó a romper sus propios récords, el ritmo de código ya había bajado.
El producto completo vivía repartido entre muchas manos.
El núcleo de Rt fue de dos personas, pero la operación cruzó ocho áreas de Abastible y cuatro proveedores. En sistemas así, el riesgo no vive solo en el código: vive en las interfaces entre equipos, decisiones y servicios.
Más datos. Menos discurso.
El caso se puede contar porque existe registro: correo, historial de Git, despliegues y decisiones fechadas. Las cifras de participación fueron publicadas por Abastible; las de operación salen del registro del proyecto.
Commits
cambios registrados durante cinco meses.
Correos humanos
mensajes que dejaron decisiones, acuerdos y trazabilidad.
Despliegues
antes de tocar producción.
Auditoría completa
Ciclo completo de ethical hacking, mitigación y retest aprobado.
Complejidad detrás. Simplicidad delante.
La experiencia pública debía sentirse simple y directa, aunque detrás existiera una operación transaccional compleja. Desde la entrada a campaña hasta el registro, la dirección y el ingreso del código, cada paso debía ser claro y consistente.




Un caso útil también cuenta dónde estuvo el riesgo.
Los problemas más costosos tendieron a aparecer en las interfaces: donde se encuentran dos equipos, dos sistemas o dos organizaciones. El proyecto dejó estándares que hoy forman parte del método de trabajo.
El peso del contenido también es arquitectura.
La optimización de assets debe dimensionarse desde el diseño inicial, no al final.
Todo servicio externo necesita umbral y salida.
Medición, alertas y plan de migración desde el día uno.
Un glosario evita semanas de ambigüedad.
Vocabulario y diagrama de arquitectura en la primera semana.
Cada integración necesita un dueño.
Criterios de aceptación, pruebas end-to-end y responsable explícito antes del código.
Un equipo chico solo funciona a esta escala si el método está antes que el proyecto.
Nicolás Steil
Dirección técnicaArquitectura, construcción y operación del sistema en todas sus capas, junto con la relación con las contrapartes técnicas.
Catalina Acevedo
Gestión del proyectoGestión de la operación día a día y coordinación con las áreas del cliente durante los cinco meses.
Construimos sistemas que tienen que funcionar en público.
Arquitectura escrita antes del código, ambientes de ensayo, reversa lista y acuerdos explícitos en cada integración. Si estás pensando en algo parecido, conversemos.